Se ha ido la niña que se perdía por los bosques en busca de un universo que la entendiera. La mujer que, aún a los 88 años, seguía construyendo una casa para que los gnomos fueran a verla. Una enorme pérdida para las letras españolas.
Adiós, Ana María.
(En la foto, junto a su escritorio en miniatura)






